
Impactos Medioambientales de Organizar un Mundial – Parte 3 de 4
Sostenibilidad, huella ecológica y los retos climáticos
1. Introducción
Cada Mundial mueve millones de personas, toneladas de materiales y enormes cantidades de energía. Por eso, en esta tercera entrega analizamos el impacto medioambiental, uno de los pilares más controversiales y decisivos para evaluar si un evento de esta magnitud deja un legado sostenible… o si profundiza retos ecológicos ya existentes.
2. La huella de carbono: el impacto más crítico
El transporte internacional, los vuelos internos, la construcción de estadios y la operación del evento generan una enorme huella de carbono.
Ejemplos recientes:
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Catar 2022: Catalogado como el Mundial con la mayor huella de carbono registrada, principalmente por la construcción de estadios desde cero y la afluencia internacional a un país pequeño.
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Rusia 2018: Redujo emisiones respecto a previsiones, pero el transporte aéreo fue el factor más alto.
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Brasil 2014: Gran impacto por desplazamientos largos entre ciudades sede.
Impacto ambiental:
Aumento de emisiones, presión climática y retos en verificación real de compromisos de compensación.
3. Construcción y uso de infraestructura
Los estadios y obras asociadas tienen un fuerte impacto ambiental en su fase de construcción y en su vida útil posterior.
Aspectos clave:
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Consumo masivo de materiales como acero y concreto.
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Alteración de suelos, vegetación y ecosistemas locales.
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Riesgo de infraestructuras subutilizadas (los llamados elefantes blancos).
Casos representativos:
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Sudáfrica 2010: Algunos estadios se usan poco, elevando su costo ambiental y energético.
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Brasil 2014: Estadios en regiones con poca demanda deportiva generaron críticas por su sostenibilidad.
Impacto ambiental:
Aceleración de procesos de urbanización, presión sobre recursos naturales y emisiones asociadas.
4. Energía, agua y recursos durante el torneo
Un Mundial exige enormes cantidades de energía y agua para:
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Climatización,
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Iluminación,
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Turf o césped natural,
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Alojamiento,
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Restaurantes,
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Fan zones.
Ejemplos relevantes:
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Catar 2022: Estadios refrigerados con sistemas de alto consumo energético; se empleó agua desalada, aumentando el gasto energético del país.
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Alemania 2006 y Francia 1998: Fueron pioneros en integrar energías renovables y medidas de ahorro.
Impacto ambiental:
Mayor presión sobre sistemas de agua y energía, así como incremento de residuos generados por turistas.
5. Gestión de residuos y contaminación
Los torneos recientes han mostrado avances, pero el reto sigue siendo enorme.
Retos principales:
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Toneladas de basura generadas en estadios y zonas de fanáticos.
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Uso de plásticos de un solo uso.
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Saturación de sistemas de drenaje y saneamiento.
Iniciativas positivas:
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Programas de reciclaje durante Brasil 2014 que integraron a comunidades recolectoras.
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Estándares más estrictos de residuos en Rusia 2018.
Impacto ambiental:
Incremento temporal de residuos urbanos y mayor presión sobre sistemas de manejo ambiental.
6. Estrategias de sostenibilidad y el nuevo estándar FIFA
En los últimos torneos ha crecido la presión global para que el evento sea más responsable.
Tendencias actuales:
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Estadios modulares o desmontables (como el Estadio 974 en Catar).
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Programas de compensación de carbono.
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Impulso a transporte público y movilidad sustentable.
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Requerimientos de certificación ambiental para sedes.
Impacto ambiental positivo (potencial):
Si se aplican bien, estas medidas pueden reducir la huella real y acelerar innovaciones sostenibles.
7. Conclusión
El impacto ambiental de un Mundial es inevitable, pero su magnitud depende de la planeación, el legado y la transparencia con la que se ejecuta. Las sedes que buscan minimizar la huella ecológica y maximizar la utilidad de la infraestructura a largo plazo son las que realmente convierten este reto climático en una oportunidad de transformación sostenible.
En la Parte 4 de 4 cerraremos esta serie con el pilar más político de todos: gobernanza, transparencia y el papel del gobierno en un evento global.
Nos leemos en la próxima…



